Sin título2

ComercioExterior, vol. 52, núm. 2, México, febrero de 2002


Lapolítica económica exterior de Canadá desde una perspectivade la economía política

Fred Judson

Catedráticode la Universidad de Alberta. Este documento se presentó en el Congreso Internacionalde la Asociación Mexicana de Estudios Canadienses, Universidad Nacional Autónomade México, 17 a 19 de octubre de 2000 <fjudson@maildrop.sov.ualberta.ca>. Traduccióndel inglés de Sebastián Escalante Bañuelos.


Podría haber sido una deesas ocasiones en que se estuviese defendiendo el "papel" de lo individualcuando Roy McLaren, ministro canadiense de Comercio Internacional al inicio del primermandato de Jean Chrétien,1 señalóenfáticamente que "la política exterior es la políticacomercial". Esta determinante ecuación formada por las esferas político-económicasde la política exterior no suele considerarse a primera vista. Incluso puedeafirmarse que el discurso que prevalecía en los noventa inmerso en el léxicodel "Estado competitivo" ignoró esas dos esferas. Mientras que muchastradiciones de la economía política han insistido durante largo tiempoen el concepto del "protagonismo" (wholism),2 es hasta tiempos muy recientes que los historiadores y analistasde la política exterior canadiense han intentado mantener ambas esferas separadas,por lo menos heurísticamente. Cualquiera que sea la naturaleza de la interacciónde éstas, la esencia de la política exterior (y por extensiónde la política económica externa) basada en las relaciones de poderentre los estados soberanos ha mantenido la primacía en el ámbito analítico.Tal premisa epistemológica tiene un pedigree de gran valor, lo cualse refleja en los textos de algunos escritores de renombre, como E.H. Carr, HedleyBull y Kenneth Waltz.3

Claramente influida por el imperiosoénfasis del realismo en las relaciones de poder existentes a partir de lamodernidad imperialista, "postwestfaliana" y bipolar del siglo XX, buenaparte de los trabajos actuales que se refieren a una narrativa histórica sobrela política exterior canadiense (considerando la política económicacomo un elemento crucial, pero no determinante) se enfoca a las "ideas dominantes"o los "discursos" que en su mayoría se orientan a lo político.Independientemente de que se trate de un examen sobre el anticomunismo durante laguerra fría o una explicación a la adhesión a la OTAN y a losacuerdos de seguridad con Estados Unidos, el multilateralismo canadiense en el ámbitode las organizaciones internacionales, el regionalismo de la posguerra fríao los actuales intentos por alcanzar la "democratización" y la "seguridadhumana", la conclusión es que los objetivos económicos y los imperativosde la política exterior canadiense son distintos y secundarios al contenidoy la motivación de la política en sí.4

Los acelerados avances estructuralesy sistémicos en el terreno de las relaciones internacionales de poder sonbien conocidos: el fin de la guerra fría, la debacle de la Unión Soviética,el colapso del "socialismo real" y el movimiento incierto del sistema políticomás allá de la bipolaridad de las superpotencias. Más importante,tal vez, que estos cambios trascendentales en el sistema internacional, ha sido elmultifacético proceso de globalización económica el que ha demandadola bifurcación conceptual entre lo "político" y lo "económico"en los imperativos de la política exterior canadiense. De acuerdo con quieneshan deseado superar y sintetizar tal división, el propósito de esteartículo es sugerir, desde una perspectiva analítica e interpretativa,ciertos parámetros para el análisis de las relaciones económicasde Canadá con América Latina. En este trabajo se consideran variosenfoques y temas centrales de la literatura contemporánea sobre la políticaexterior canadiense. A partir de esta exposición se describe un marco generalde la que podría llamarse "perspectiva crítica y eclécticade la economía política internacional" como complemento del "realismoecléctico" de los estudios sobre la política exterior canadiense.El argumento que subyace en esta afirmación es que esta perspectiva es necesariapara entender la política exterior en el actual entorno de acumulaciónde capital global. Más adelante se describen brevemente el comportamientoy el discurso del Estado canadiense respecto a ese entorno y se concluye con unoscomentarios sobre lo "crítico" y lo "ecléctico"en las ciencias sociales, utilizando como punto de partida el trabajo realizado porPolanyi, así como la teoría social de McMurtry.5


Perspectiva

En las ciencias sociales, lo quegeneralmente prevalece en los análisis sobre fenómenos y conductascomplejos no constituye en sí una perspectiva estricta o doctrinaria, sinouna concepción que puede incorporar diversas realidades sociales. Es el casode la literatura contemporánea sobre la política exterior canadiense.Como señala Kim Nossal, los "estudiosos de la política exteriorpueden encontrar un punto intermedio entre los realistas y sus críticos []que es propicio para el examen de la política exterior canadiense". Enun nivel más bien básico, ningún científico social vaa renunciar al análisis de las relaciones de poder, ni de la conducta de losactores en esta relación. Esto hace realistas a todos en el sentidoque Hans Morgenthau y E.H. Carr dieron al término por caracterizar las relacionesinternacionales como políticas del poder. Para ser realistas con nuestropropio realismo es necesario reconocer "la esencia permanente, sin importarla naturaleza del sistema internacional" de la política exterior: "Latarea de quienes definen la política exterior canadiense durante la era dela posguerra fría no es del todo diferente a la tarea a que se enfrentaronsus predecesores durante el período de la guerra fría o incluso enépocas anteriores a ella. La tarea consiste en comprender la anarquíaesencial del sistema internacional; en lidiar con las grandes potencias de otrascomunidades políticas, particularmente Estados Unidos; en proteger a la comunidadpolítica de la voracidad de otros; en mantener presentes los intereses delos canadienses, y en luchar con las demandas en pugna que éstos imponen asus gobernantes".6 Pero ser realista,insiste Nossal, es ser flexible, esto es, se debe desarrollar "una perspectivatradicional ecléctica [...] para el análisis de la políticaexterior de un solo Estado".7

Los elementos correspondientesa dicha perspectiva llevan consigo los preceptos fundamentales del realismo. Quienesla practican, es decir, quienes toman las decisiones y los líderes de Estadoen Canadá, así como la comunidad académica relacionada con lapolítica exterior, han respetado consciente o inconscientemente los preceptosde la política del poder. Los bien conocidos marcos analíticos y lasideas dominantes sobre la política exterior canadiense en el siglo XX8 (Canadá comouna potencia principal,9 dependiente10 y media11 ) surgen en partea partir de la aceptación de las políticas de poder como el entornoestructural predominante en la política internacional.12 Esos conceptos se fincan en la observación "realista"del lugar que ocupa Canadá en el sistema internacional y de inmediatocaracterizan el poder relativo de dicho país en ese sistema. Esto implicanecesariamente el uso de conceptos realistas como interés nacionale identidad nacional,13 a pesar de que éstapodría pertenecer al ámbito de los estudios culturales o al de lasperspectivas amorfas sobre la cultura política.

Al refinar los preceptos del realismo,tanto los analistas como quienes toman las decisiones han sido "realistas"al considerar los elementos determinantes internos y externos de lapolítica exterior canadiense, al tiempo que han dividido la agenda de la políticaexterior en políticas de alta y baja prioridades. Asimismo,han examinado en detalle una serie de vínculos y dinámicas entre el"Estado y la sociedad" y recientemente han explorado la relaciónentre "seguridad y economía".14 Quienes han trabajado en un modelo general de la economíapolítica, poniendo un acento neogramscista en la hegemonía o bien utilizandouna perspectiva crítica de la globalización, también empleanun lenguaje sobre el poder que, según el realismo clásico, es el únicolenguaje significativo de la ciencia política y de las relaciones internacionales.15

La premisa sobre la necesidad delanálisis de los elementos determinantes, tanto internos como externos, dela política exterior canadiense es ampliamente compartida por los realistasestrictos y los constructivistas, así como por los que aplican el análisishegemónico neogramsciano. Para quienes se enfocan más en el Estadopuede haber una concentración en el aspecto de la política del poderdentro del Estado canadiense, resaltando los asuntos sobre seguridad y localizaciónen el sistema internacional.16 Desde la perspectivade la economía política crítica, el Estado canadiense se caracteriza,en materia de política exterior, como "capitalista", con una mayoro menor "autonomía relativa" de la clase dominante, así comode los proyectos definitorios de la misma: la acumulación de capital y lahegemonía política.17 Tanto esta últimacomo el "realismo ecléctico tradicional" (para emplear el términode Nossal) tienden a "ver hacia adentro" del Estado en su burocracia derelaciones exteriores, en las personalidades y agenda de cancilleres particulares,así como en las prioridades y preferencias de algunos ministros.18

Esta "mirada hacia adentro"se subraya en los estudios de caso con orientaciones políticas o decisionesespecíficas, como los de Munton y Kirton,19 y en los análisis sobre la toma de decisiones. Tambiéncaracteriza a los estudios que consideran las "influencias sociales" enlos ambientes de toma de decisiones en el Estado, en la estructuración dela agenda de política exterior, así como en los "parámetrosde valor" o los límites en la política exterior que la sociedadcanadiense podría determinar. Los asuntos de política exterior de controversianacional, no sólo de los partidos de oposición en el Parlamento, tiendena ser aquellos en que las influencias sociales tienen un perfil mucho másalto y en los que se consolida un contraconsenso.20 Algunos ejemplos serían la política canadienserespecto a Vietnam durante las guerras en Indochina, la localización de armasnucleares en territorio canadiense, las sanciones de las Naciones Unidas por el apartheiden Sudáfrica, la política canadiense respecto a Centroaméricadurante los ochenta y las negociaciones para un Acuerdo de Libre Comercio con EstadosUnidos, así como para el TLCAN con aquél y con México. Asimismo,durante 1999-2000 surgió un nuevo movimiento social opuesto al Acuerdo Multilateralde Inversiones y a la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Andrew Cooper ha señaladola creciente apertura académica de "aquellos teóricos-críticosque se han ayudado de las suposiciones y de las voces silenciosas de la literaturatradicional".21 Esta corriente buscaarticular un "contraconsenso" social que privilegia a la sociedad civilde oposición y a las políticas de identidad, como se ha manifestadoen los debates públicos, oficiales o de otra índole, sobre la políticaexterior. Cooper aplaude el deseo de esta corriente "de mezclar un análisiscrítico con un compromiso práctico en la operación de la políticaexterior canadiense".22 Busca integrar esosretos en las perspectivas tradicionales del ámbito académico sobrela política exterior canadiense y además concretar "una relaciónentre las perspectivas familiares y las críticas [para que] el patróngeneral de conducta canadiense en materia de política exterior sólopueda entenderse a partir de las tensiones previstas entre los hábitos anterioresarraigados en la perspectiva de una potencia media y las nuevas direcciones establecidasen la transición hacia formas alternas de pensar y actuar".23

Las "nuevas direcciones"en el pensamiento sobre la economía política canadiense han contribuidosignificativamente a la metodología inclusiva sobre el "protagonismo"(wholism), el cual se explica más adelante. Entre esas direccionesse encuentran: los estudios de género/feminismo;24 la identidad de los pueblos indígenas y su historiaen la estructura colonial canadiense;25 los regionalismoscanadienses;26 el análisisdel discurso crítico;27 la teoríade los nuevos movimientos sociales,28 y el análisisambientalista.29

Ese pensamiento podría considerarsecomo una evolución crítica, pluralista y posmoderna30 que busca establecer las raíces y las fuentes de lapolítica exterior canadiense dentro de una identidad nacional o una culturapolítica distinta, un conjunto de valores propios del espacio políticocanadiense.31 Esa corriente fuegenerada a menudo por un nacionalismo común y por uno inserto en la corrientecrítica.32 Fue y ha sido unnacionalismo que se ha definido por sí mismo en oposición al carácternacional de Estados Unidos. Ha hecho esfuerzos para convertirse en un listado positivode las cualidades canadienses, enfocándose más en la ciudadaníaque en la pertenencia étnica o en nacionalismos generados por un entorno histórico.33 Identifica cadavez más a la cultura política canadiense como una manifestacióndel multiculturalismo, el pluralismo y la sensibilidad democrática.34


Consideracionescríticas: perspectivas, estructuras y hechos

Apartarse de la revisióntemática es de hecho regresar a la perspectiva política expresada enla literatura académica sobre la política exterior canadiense, perotambién es realizar una revisión lógica de la economíapolítica internacional descrita por Haslam, Cox y Greider. En esta secciónse comenzará por definir una "perspectiva crítica y eclécticade la economía política", no con el fin de desplazar la nociónde Nossal sobre el "realismo ecléctico", sino sólo de complementarla.Mientras que esta perspectiva describe tanto el lado "viejo" como el "nuevo"de las corrientes en la economía política canadiense, aquéllapresta más atención a las tradiciones críticas en la economíapolítica internacional y en las corrientes que postulan al capitalismo globalcomo la "unidad de análisis". Tal lenguaje conceptual en aparienciaestá lejos de los discursos realistas propios de las relaciones internacionales.Sin embargo, si se sustituye "sistema internacional", "estructura"o "ambiente externo" con la expresión "capitalismo global",la lógica del análisis de los comportamientos de la políticaexterior estatal en ambas tradiciones es de hecho muy similar. Ambas hacen referenciaa las "estructuras" como el ambiente conductual de los agentes, cualquieraque sea su "unidad de análisis". Traen consigo una categoríadel pensamiento que se denomina "tradición del realismo crítico".Los estudiosos de la ciencia política en general y de las disciplinas cercanasa las relaciones internacionales, desde múltiples perspectivas, han buscadosintetizar la economía política internacional crítica y el realismocrítico al tratar de acoplarlos con la globalización.35

Aunque parezca obvio, vale la penadeterminar una premisa epistemológica básica al describir los elementosde una perspectiva crítica y ecléctica de la economía política.Lo que une fundamentalmente todas las corrientes de pensamiento social que se conjuntanen esta perspectiva es el protagonismo (wholism) dialécticocon todas las realidades y los fenómenos sociales tomados como objetos deinvestigación. Las diversas tradiciones y los modos contemporáneosde teorización de las ciencias sociales descritos en este ensayo se remitena ciertas reflexiones previas a la división entre economía y cienciapolítica. Sus diversos objetivos disciplinarios pretenden contribuir a una"ciencia social reconstituida cuyo objeto es superar las distinciones artificialesentre lo económico y lo político, así como entre lo nacionaly lo internacional".36 Otra frase que capturatanto el protagonismo como los objetivos de reconstitución y por tanto elcarácter mismo de la perspectiva sobre la economía políticainternacional crítica es la "ciencia social histórica". Lasvoces disímiles de Susan Strange, Samir Amin y Robert Cox coinciden en talesobjetivos.

Al fundamento filosóficocompartido por múltiples perspectivas que convergen en el "protagonismo"se le ha dado el nombre de materialismo histórico, el cual es adecuado,a pesar de los encadenamientos doctrinarios con el marxismo de Estado del siglo XX.Se ha considerado el materialismo histórico37 como una tradición filosófica relacionada conla dinámica y los cambios de las realidades sociales que ha entrañadola dialéctica de la palabra. Además, se le atribuyen más tradicionesde las ciencias sociales y de la teoría social que al marxismo per se.La preocupación epistemológica por las realidades sociales como untodo y por tanto su vinculación con el protagonismo epistemológicopuede encontrarse por supuesto en Karl Marx, pero también en Antonio Gramsci,Karl Polanyi y Fernand Braudel.38 Los escritos deestos autores han atraído la atención de quienes buscan teorizar sobrela globalización, el cambio y la transformación del orden mundial.Así, los escritos con base en una perspectiva de la economía políticainternacional crítica y ecléctica (como las de Cox, Helleiner, Gill,Cerny y Strange) que rinden tributo a los tres teóricos sociales citados sonmaterial bibliográfico básico en los cursos de economía políticainternacional en las universidades canadienses (entre otras).39

Una característica centraly convincente sobre el trabajo de Braudel y Polanyi, la cual han compartido con Marxy Gramsci, es su preocupación por presentar una ontología dela realidad social, la cual constituye el objeto de investigación. Cada unosupone la realidad del capitalismo como un "sistema mundial"40 en un sentido totalizador. Quienes examinan la políticaeconómica exterior de ciertos estados desde la óptica de una economíapolítica crítica se ven obligados a señalar esta ontología:"En la búsqueda de una base alternativa del conocimiento es bueno comenzarpor comprender cómo conseguimos estar donde nos encontramos".41 "Hoy día,la innovación teórico-social requiere que se replantee la ontología[ya que] el cambio no [se] entiende como algo singular, sino como algo complejo,contradictorio y cuestionado".42 Samir Amin, quienha teorizado críticamente la dinámica social polarizante del ordencapitalista mundial durante décadas, reúne una ontologíadel orden contemporáneo, con la dialéctica de las crisis y los panoramasdel cambio labrados por las fuerzas sociales que surgen de tal orden y actúanen él. "Ningún fenómeno social se revela de forma regular,continua e ilimitada [...] cualquier discusión conceptual de las crisis, comolas discusiones sobre la evolución social en sí, son parte de la filosofíade la historia [] El adjetivo 'económico' expresa la transformaciónmás importante introducida por el capitalismo: facilita una posicióndominante a la dimensión económica en comparación con la dominaciónde otras dimensiones tanto políticas como ideológicas de sistemas anteriores[...] La tendencia a estancarse inherente al capitalismo ha [] sido superada en repetidasocasiones. Una condición necesaria para entender este hecho debe integrar,en una sola explicación general, los mecanismos económicos, asícomo las luchas políticas y sociales que estructuran la operación dela crisis tanto en el ámbito de las formaciones nacionales como en el referenteal sistema capitalista mundial."43

Suponiendo: a] un orden mundial,y b] su carácter capitalista, la perspectiva crítica y eclécticade la economía política entiende al Estado no sólo como la hegemoníainstitucionalizada de las fuerzas sociales dominantes de aquel orden, sino como unasucesión de "regímenes de acumulación" en escalasnacional y mundial. En el sentido en que la tradición de la economíapolítica crítica ha considerado la gobernabilidad para incluir a laautoridad política, a la aplicación de un orden social determinadoy a la regulación del "régimen de acumulación"44 capitalista en unespacio y tiempo específicos, el término "las experiencias degobernabilidad organizada" puede ser un indicador para la conceptualizacióndel Estado, así como del amplio concepto sobre "régimen"desde la perspectiva de la economía política crítica y ecléctica.

"Un régimenes un modo de gobernabilidad sobre la actividad organizada de una formaciónsocial dentro y mediante su configuración particular de la sociedad, del Estado,del mercado y de su inclusión en el entorno mundial. Como gobernabilidad organizadamediante las cuatro esferas, los regímenes son formas de la acumulaciónpara una formación social. La forma de la sociedad y su cohesión (suestructura) se producen, se refuerzan y se cambian. Al Estado se le proporcionaninstituciones y personal para su administración. El mercado tiene sus mediosy relaciones de producción/propiedad/distribución de acuerdo con lascondiciones que requiere para proceder y para expandirse. Un régimen coordinaprocesos de acumulación dentro, entre y a través de las cuatro esferas.En este sentido, un régimen es un sistema-regulador, un 'cerebro' para laformación social."45

Las recientes perspectivas críticassobre los estados y los regímenes no niegan ni borran necesariamente el sistemainternacional de estados, ni las cualidades de la soberanía de las relacionesinternacionales o del análisis de la política exterior, como Haslam,Bonefeld y Hirsch han señalado.46 Sin embargo, colocanla igualdad conceptual del comportamiento en la política exterior de los estadosen lo "político" y lo "económico". Al buscar encajartal unidad conceptual, esto es, al intentar un protagonismo analítico, algunosescritores partidarios de la perspectiva crítica y ecléctica de laeconomía política sugieren la expresión "estado de la competencia"47 como la entidadque emprende tales comportamientos en el ambiente de la globalización.

La narrativa central u ontologíaque forma la base de la conceptualización de los estados, así comode lo "político" y lo "económico", es la que serefiere a los ciclos de acumulación de capital global y de su aceleracióndurante el siglo XX. Estos ciclos, como afirma Samir Amin, han recurrido a una historia"desde 1800 de capitalismo realmente existente [] a un ágil desarrollode fuerzas productivas sin precedente", pero que también ha conformadouna polarización histórica entre la humanidad y el planeta.48 Mientras que elcapitalismo como modo de producción ha exhibido siempre la dinámicade expansión/contracción, de inclusión/exclusión y deenriquecimiento/empobrecimiento, la polarización de la riqueza y la pobrezase ha acelerado durante varios decenios posteriores al auge de la segunda guerramundial. Michel Chossudovsky, con base en datos del Informe 1995 sobre el DesarrolloMundial del Banco Mundial, señala que 15% de la población del mundocontrola casi 80% del ingreso mundial.49 Tales cifras nose refieren a la clara disminución de las tasas de ingreso real o del poderde compra de la mayor parte de la población del mundo, incluyendo las áreasmás ricas, durante la concentración acelerada del ingreso global enel Norte. Tampoco se refieren al enorme flujo de riqueza de las regiones con bajoso medianos niveles de ingreso hacia los países más ricos mediante mecanismoscomo monopolios, tributos, precios especiales, ajustes estructurales y pagos de interesespor servicio de la deuda.

La tendencia inherente del capitalismohacia la crisis se ha resuelto hasta ahora, "a pesar de sus efectos destructivosy su irregular crecimiento exponencial que lo ha distinguido", mediante la colocacióndel excedente de capital en áreas más rentables para invertir en expansióny emplear su capacidad productiva. Sin embargo, en la actualidad con las circunstanciasde una globalización desigual y dinámica, diversos casos de expansiónprevia han sufrido cambios drásticos. En primer término, los tres modelosde acumulación posteriores a la segunda guerra mundial (el compromiso keynesianoentre capital y trabajo referente a la fabricación fordista y al consumo enOccidente; el Estado capitalista o el "sistema soviético" del "Este",y los proyectos del capitalismo nacional y sus referencias a proyectos de industrializaciónde sustitución de importaciones en el "Sur") han llegado a su límiteo se han derrumbado. En segundo lugar, el capital financiero se ha separado de lacapacidad productiva y ha construido una hegemonía de los mercados de capital,que en su mayoría escapan del control o la regulación eficaz de losestados. En tercer lugar, se ha suscitado un "desmantelamiento progresivo delos sistemas de producción nacionales centralizados, así como de surecomposición como elementos constitutivos de una producción integradaen escala mundial".50 En cuarto lugar,una proporción creciente y considerable de la producción, el comercioy la distribución mundial está controlada por un número reducidode corporaciones muy importantes, las cuales se llamaban hasta hace poco corporacionestransnacionales, pero que en realidad se podrían llamar "conglomeradosmundiales".

Hay muchos planteamientos sobrelos múltiples cambios que ocurren en las dimensiones nacionales y mundialesdel capitalismo, como las de William Greider, David Korten, Ankie Hoogvelt y JohnMcMurty, que son los cuatro ejemplos más elocuentes e influyentes. De hecho,el terreno de la acumulación de capital ha superado a las formaciones socialesnacionales, pero no hay un régimen de gobernabilidad transnacional eficazen este nuevo terreno, ni tampoco hay un progreso uniforme hacia la integraciónde mercados mundiales. Para usar el lenguaje técnico de Samir Amin para comprenderuna contradicción muy conocida como lo es el flujo de mano de obra entre Méxicoy Estados Unidos, se podría citar con facilidad a otros muchos escritores.

"Marx esperaba que la leyde la acumulación de capital que gobierna al sistema capitalista ampliaríarápidamente su efecto en el mundo entero, homogeneizando las condiciones socialesy estableciendo las condiciones objetivas para una revolución socialista mundial.Debido a que Marx subestimó el papel revolucionario de la burguesía,percibió la extensión mundial de las fuerzas productivas como un equivalentede la expansión mundial del modo de producción capitalista. Sin embargo,la ley del valor característica en este modo de producción requiereque los mercados se integren en todas sus dimensiones (mercados para elcapital, para los productos y para la fuerza de trabajo). En la escala del sistemacapitalista mundial, tales tendencias han prevalecido en las primeras dos dimensiones,pero no en la tercera. Debido a que se basa en esta naturaleza truncada del mercadomundial, la ley del valor en su forma globalizada es inferior a la polarizaciónentre las economías del centro y la periferia, polarización que hasido históricamente inherente al capitalismo y no puede superarse dentro deuna estructura capitalista."51

A pesar de ello, el planteamientode Amin sobre una contradicción clave en la intensa dinámica actualde la globalización financiera, productiva y comercial señala ciertosaspectos únicos de la manifestación actual de la inherente tendenciadel capitalismo hacia las crisis de sobreproducción y de excedente de capitalsin salidas provechosas para su capacidad productiva. Por ejemplo, las notables polarizacionesen el orden mundial que "consideradas en su totalidad definen el marco dentrodel cual opera la ley sobre el valor globalizado".52 En la "teoría de los sistemas mundiales",los términos de centro-periferia-semiperiferia (a pesar de los grandes huecosen y entre las distintas zonas del sistema mundial) se forman por: a] los importantesmonopolios tecnológicos sostenidos por el centro; b] altos grados de controlfinanciero en áreas donde hay mercados centrales y divisas nacionales; c]el acceso casi monopólico tanto de las grandes corporaciones como de los consumidorescentralizados a los recursos naturales en el mundo; d] los monopolios de los mediosde comunicación y la prensa, fundamentalmente centralizados, y e] los monopoliosdel centro, particularmente de Estados Unidos, sobre las armas de destrucciónmasiva y los medios para emplazarlas, al igual que sobre una gran cantidad de tropasen todo el planeta.53 A pesar de que constituyan(o no) las cinco "polarizaciones" o procesos dentro del orden mundial contemporáneo,"el condicionamiento de todos estos procesos anula el efecto de la industrializaciónen la periferia, devalúa su trabajo productivo y sobrestima el supuesto valoragregado resultante de los monopolios de los cuales se benefician los centros. Estoconduce a una jerarquía más desigual que nunca".54

Resumiendo esta extensa ontologíay análisis sobre "cómo conseguimos estar en donde estamos"y "dónde estamos exactamente", con el reconocimiento de que no hayun sólido consenso en la economía política internacional críticarespecto a la naturaleza y la dirección de la coyuntura actual de la acumulaciónmundial, se puede afirmar que las frases "crisis del fordismo mundial"o "crisis de la acumulación en escala mundial", capturan algo delo que se ha buscado transmitir en este texto. "Crisis" no significa necesariamenteque las tasas de crecimiento del PIB total, de la producción global, del comercioy la inversión caigan precipitadamente o incluso estén en declive.Como se ha visto, la mayoría de las cifras ha tendido al alza durante losaños noventa. Las frases anteriores capturan la idea de que los imperativosde la globalización y de su neo e incluso hiperliberalización concomitantetuvieron causas estructurales. Su génesis se encuentra en los límitesdel sistema posterior a Bretton Woods y al "círculo virtuoso del fordismo"(esta última expresión es de Greider), en términos de producción/consumo/gananciaen las áreas centrales del sistema mundial. Esos límites condujerona las crisis de los años sesenta y setenta.55 Irónicamente, tal "círculo virtuoso"produjo las fuerzas sociales que han llevado a una "ofensiva general del capital"para reducir el salario social, es decir, la demanda social (por medio del Estado,el sector público y los servicios sociales) y la demanda de los trabajadoresde lo que Marx denominó valor excedente y otros excedente o superávitsocial.

Mientras que los ataques intelectualesy políticos al keynesianismo desempeñaron un papel importante en lalucha por limitar la hegemonía actual del neoliberalismo,56 las perspectivas histórico-estructurales derivadasde la economía política internacional crítica contemporáneamantuvieron su atención en la dinámica y las contradicciones inherentesa la acumulación de capital. Estas perspectivas provienen de la tra
dición de Marx, Gramsci, Polanyi y Braudel, en la que las fuerzas socialesubicadas en las estructuras y contradicciones de la acumulación mundial decapital generaron sus intereses y poder dentro del proceso de globalización.La globalización, según Amin, es una respuesta de restructuraciónde las fuerzas sociales dominantes del capitalismo global a una crisis general dela acumulación. El declive de las economías de planificacióncentralizada y los estados socialistas contribuyó a la ampliación delespacio político para "el globalismo neoliberal", pero asimismoese espacio fue ganado en su mayor parte por la ofensiva del capital y en especialpor el capital financiero con el fin de ampliar su control sobre el excedente social.
57 Más que "lacaída del muro", la restructuración mundial ha sido producto dela dinámica del mercado generada por el poder creciente de las corporacionesy de las finanzas internacionales.

Ubicaciónde la política económica exterior de Canadá

Las consecuencias de la crisisgeneral de la acumulación y de la hegemonía del neoliberalismo en Canadáse han expresado en la inseguridad económica nacional paralela al cambio delEstado canadiense y de su élite política (primero con Brian Mulroneyy posteriormente con los gobiernos de Jean Chrétien), proporcionando un apoyototal al continentalismo económico, así como al libre cambio.58 La dependencia delmercado de Estados Unidos así como del flujo permanente de capital extranjerohacia Canadá se vieron como una ventaja y como una maldición para el"país subdesarrollado más rico del mundo", como lo calificóKari Levitt. En esa nación las expresiones sobre el sentimiento proteccionistaestadounidense dominaron la discusión sobre el libre comercio a finales dela década de los ochenta y principios de los noventa.

Sin embargo, Laura MacDonald, apartir de una revisión de la política económica exterior canadiense,así como de la "nueva" corriente académica que la trata,señala que tanto los miembros del gobierno como la élite políticacanadiense "ya estaban comprometidos con la liberalización económicay con la integración continental, por lo que las barreras al comercio y lainversión pudieron haberse eliminado con el Acuerdo de Libre Comercio y elTLCAN o sin ellos".59 Esa observacióncomplementa el argumento de Neufeld y Sandra Whitworth sobre que una perspectivaflexible (o ecléctica para los fines de este ensayo) de la economíapolítica tiene que reconocer "el papel de las ideas [dominantes] en lavida política". En este caso, la expresión del Estado canadiensesobre el "interés general del capital", utilizando la noción
de Poulantzas,60 forzosamente fuemás allá de los intereses de las clases hegemónicas nacionales.Sus discursos en el decenio pasado han sido similares a los de los restructuralistasneoliberales y los globalistas, es decir, los del "manejo de la sociedad[global] contemporánea", para utilizar los términos de Samir Amin.Según Albo y Jenson, los discursos del Estado canadiense sobre políticaeconómica exterior "más que promover los mercados nacionales [han]buscado la eliminación de fronteras entre la economía canadiense yel resto del mundo, haciendo de la posición competitiva del país enlos mercados globales el barómetro privilegiado para medir el bienestar".61

Las élites estatales canadiensesdesplegaron los discursos sobre la "política industrial nacional"y sobre "la diversificación comercial", que formaron parte de unlenguaje sobre "la competitividad" durante los debates en torno al librecomercio desde la instrumentación de los dos tratados continentales (1988y 1994). En sí, se trataba de un eco consciente o inconsciente sobre la "terceraopción" en la política exterior que surgió durante la erade Trudeau.62 Múltiplescríticos señalaban en torno a estos tratados que la dependencia comercialde Canadá respecto al mercado de Estados Unidos se ha incrementado con elrégimen dual del globalismo neoliberal y del continentalismo económico,pero tal resultado ha tenido mucho menos importancia y controversia políticaque lo que se habría esperado. Las fuerzas sociales de la globalizacióncapitalista, dentro y fuera del espacio nacional canadiense, han alcanzado una hegemoníaideológica y discursiva. A pesar de encontrarse en disputa entre fuerzas socialesamorfas provenientes de la sociedad civil tanto global como nacional, dicha hegemonía(hoy día muy exitosa) articula el discurso previamente utilizado por los enemigosdel keynesianismo durante los gobiernos de Thatcher en el Reino Unido: "no hayalternativa".

A últimas fechas, el Estadocanadiense refleja varios "regímenes de acumulación", "fuerzassociales" y dinámicas "histórico-estructurales" e "ideológicas",las cuales señala la economía política crítica y eclécticacon el fin de demostrar su entendimiento sobre la globalización y su reflexiónen torno a la política económica exterior. Tsoukalas, cercano al análisisexpuesto por Albo y Jenson, observó el "declive precipitado e inclusola imposibilidad estructural de una burguesía nacional capaz de retener unabase autónoma relativa para la acumulación del capital y de los nuevosequilibrios internos que resultasen en los bloques de poder dominantes".63 La globalizaciónde la producción con su dispersión espacial de funciones ha significadopara Canadá, como parte del centro, "la fragmentación dela población laboral en numerosas fracciones, móviles, diferenciadasy en gran parte antagónicas, con todo lo que implica en el proceso de dislocacióny desorganización de formas tradicionales en la lucha de clases". Alboy Jenson destacan: "EL TLCAN no sólo crea un nuevo espacio económico,sino una división particular del trabajo. Canadá proporciona recursos,el financiamiento y ciertos procesos de manufactura; México suministra fuerzade trabajo barata, y Estados Unidos proveé la tecnología y la representacióndel bloque regional en el sistema."64

Tsoukalas señala una terceradinámica: "Que el Estado asuma la responsabilidad reproductiva [del régimenglobal de acumulación] por medio de una creciente regulación del procesode desregulación". Acerca de este papel aparentemente contradictoriodel Estado, Albo y Jenson señalan: "los estados nacionales [...] enfrentadosa una mayor dificultad en la regulación de sus propias economías, participanal mismo tiempo en el rediseño de las fronteras". En el caso canadiense,"los acuerdos sobre el libre comercio firmados por el gobierno federal son símbolosde la fortaleza de los estados-nación, así como de las poderosas clasessociales representadas en sus estructuras que pueden escoger la delimitaciónde su propia soberanía".65 A partir de la consideraciónde estas ideas sobre el papel del Estado como promotor y regulador del régimende acumulación global y restructurado, Tsoukalas señala que "seestá generando un proceso sin precedente de fusión o confusiónde las funciones económicas e ideológicas del Estado". Colin Leysha destacado que esa confusión toma la forma de espacios para que la sociedadcivil se exprese y dé lugar a una discusión democrática sobrelas cuestiones públicas, como la política económica exterior.Sin embargo, esos espacios se han reducido a raíz de que el Estado inicióla privatización de los medios públicos y "tan pronto como 'laesfera pública' está cada vez más determinada por el mercado,más restringida a los puntos de vista basados en la supremacía delmercado, es cada vez más visual y pasiva".66

Hay lo que puede denominarse "unaocupación progresiva" del aparato estatal y de las funciones políticasde la democracia liberal por parte de fuerzas sociales corporativas e individuales.La democracia, desde poderosos grupos corporativos que apoyan el financiamiento decampañas hasta el movimiento de personal corporativo hacia y fuera de lasposiciones profesionales del Estado, está cada vez más franquiciaday privatizada. Acorde con la ideología neoliberal de que los individuos yno los estados "son responsables de su futuro", la esencia de la ciudadaníaha sucumbido. "El mercado [...] no sólo determinará si [los ciudadanosy los individuos] tienen éxito o fracasan sino también si viven condignidad o en medio del miedo a la pobreza y demás riesgos inherentes a lasociedad capitalista [...] En años recientes se ha producido un torrente deargumentos surgido de las élites del Estado y del mercado para explicar porqué la era de la competencia global ha vuelto obsoletos los antiguos programas[sociales]."67 Según Tsoukalas,"las formas de articulación estructural entre los altos funcionariospúblicos y el capital privado [así como] las nuevas funciones internalizadasdel Estado capitalista han contribuido a la creciente dependencia políticay económica del personal político respecto al capital".68

Quienes toman decisiones en Canadáno están guiados unidimensionalmente por los valores del mercado y los imperativosde sus consideraciones sobre política exterior o su dimensión económica,como se ha señalado en la "nueva" (e incluso posmoderna) economíapolítica canadiense. Es posible encontrar limitaciones en la economíapolítica clásica al entender la política económica exteriorcanadiense. También es posible reconocer el punto de vista del realismo queconsidera que quienes toman las decisiones están limitados por sus preocupacionessobre la política del poder, así como por los imperativos socialesy políticos del Estado y de la sociedad en los cuales ejercen el papel degobierno.69 Como señalaun analista canadiense influenciado por el realismo (y neorrealismo): "la políticaexterior está forjada por el nexo de tres ambientes políticos: el internacional,el nacional y el gubernamental".70 A partir de estaobservación y con base en el entendimiento de los puntos expresados en esteensayo sobre una economía política crítica y ecléctica,es importante destacar que "mediante el amplio espectro de asuntos sobre políticaexterior, es probable que ninguna fuente o determinante se manifieste consistentementecomo la única explicación de una decisión o sistema dedecisiones particulares en política exterior [] la agenda de la políticaexterior es multidimensional y fluctuante e incluso causal [...] La explicaciónde la política exterior, sea en aspectos contemporáneos o en decisioneshistóricas, requiere un marco que considere la posibilidad de más deun factor en juego".71


Conclusión

Cuando en las reflexiones académicasy escolares se utiliza un aspecto "crítico" para describir aspectosagresivos y negativos, es fácil eliminar el resto de las corrientes y de lasperspectivas existentes. Esto es lo que el espíritu "crítico"de las ciencias sociales trata de exhibir muy frecuentemente. El ser eclécticopuede significar ser indeciso y arbitrario. En este ensayo se trataron de evitaresas connotaciones agresivas y negativas sobre "lo crítico" al discutirlas tradiciones de la teoría social que no son economía política(internacional) crítica, así como las que están dentrode dicha tradición general. Al argumentar qué es ecléctico,como afirma Kim Richard Nossal, se celebra la incertidumbre y la indecisióninherentes a ese espíritu de investigación que abraza el análisisprotagonista (wholistic) sobre las realidades y procesos sociales complejos.A partir de este ensayo se esperaría que "lo ecléctico" signifiqueun punto de vista imaginativo, inclusivo y flexible, receptivo a la variedad y diferenciaciónentre los distintos fenómenos sociales, así como al pensamiento socialque busca entender e interpretar dichos fenómenos y actuar en y dentro deellos. Después de todo, "ecléctico" y "dialéctico"se relacionan semánticamente.

Quizá es arbitrario concluircon esta exposición, ya que los temas que se han revisado en este ensayo,así como la vasta literatura sobre política económica críticay ecléctica que se esbozó, merecen mucho más desarrollo. Estono sólo se debe a motivos epistemológicos y filosóficos de lasciencias sociales, sino a la historia social e intelectual relevante presente encada una de estas perspectivas, como se acota en el espíritu de la ontologíaque señalaba Robert Cox: "¿Cómo llegamos a donde estamos?"y ¿dónde nos encontramos? Además, siguiendo la intenciónde Cox, "la teoría siempre tiene un destinatario y un propósito".72 De manera muy ampliaes posible afirmar que la perspectiva sobre la economía política críticay ecléctica está alineada con los proyectos democráticos eclécticospor naturaleza, los cuales ocurren en diversos espacios y expresan múltiplesidentidades alrededor del mundo. Tales proyectos surgen a partir de una variedadde fuerzas sociales generadas antes y durante el proceso de globalización,las cuales deben actuar dentro de las estructuras dinámicas de los procesosmencionados: acumulación, desigualdad y polarización, y gobernabilidad.Éstos constituyen potencialmente un doble movimiento según los términosde Polanyi, quien como filósofo social y ético entendió la "sociedadmoderna [] como resultado de la extensión del mercado (el primer movimiento)y como la autoprotección de la sociedad contra los efectos destructivos einestables del mercado (el segundo movimiento)".73

En este trabajo se intentaron conjuntarelementos de la teoría social en las tradiciones histórico-materialistase histórico-estructurales, en particular como se expresan tanto en la economíapolítica crítica cuanto en la economía política internacional.Asimismo, se consideraron las valiosas contribuciones de la teoría realistade las relaciones internacionales en su más amplia expresión filosófica.También se esbozó el peso analítico de las concepciones "viejas","nuevas" y "neo-posmodernas" de la economía políticacanadiense. Como todo proyecto ecléctico, éste es un artículoaún no terminado.

Sin embargo, como John McMurtryha señalado, este ensayo busca restablecer, defender y extender "la vidade los bienes civiles"74 frente a las formaspatológicas de la secuencia monetaria que ha establecido la hegemoníaen la economía global. McMurtry evocando a Polanyi y su referencia sobre el"segundo movimiento" define los bienes civiles como "la capacidadorganizada, unificada y autofinanciada de la sociedad para acceder a los recursosuniversales para proteger y permitir la vida de sus miembros como un fin en símismo". Señala además que la globalización es la universalizaciónde una secuencia monetaria en mutación, cuya lógica no es sóloantitética para la estabilidad del sistema económico mundial (una teoríasobre la crisis familiar en la economía política crítica), sinoque está inevitablemente (sistemáticamente) vinculada a la destrucciónde la biosfera, de la vida humana y por consiguiente de la sociedad humana:

"La literatura siempre señalala extensión y la profundización de los patrones de destrucciónde vida y la pérdida de recursos vitales: el aire que respiramos, un sol segurobajo el cual vivir, la estabilidad climática requerida, una seguridad socialconfiable, una educación universitaria necesaria para nuestros hijos, el ambientebiodiverso que anhelamos, la atención médica requerida, el acceso seguroa las calles y al transporte para los ciudadanos, un ambiente social seguro y limpiosin el cual seríamos degradados. En todo el mundo se aprecia una depredacióny una degradación sistemáticas de la vida, pero lo que es profundamentedesconocido sobre este desgaste acumulativo de la vida es que el mercado mundialestá impulsado por cada pérdida en las condiciones de vida de los serescomunes a los que afecta."75

El lenguaje de McMurtry es fuertee impactante, pero no exagerado. Es importante reconocer que el entorno estructuralde la acumulación capitalista mundial hace que el doble movimiento de Polanyisea aún más difícil que lo alcanzado de 1850 a 1970 por algunassociedades y estados del sistema mundial. Ese entorno, así como la explotaciónsistemática de los bienes comunes y de la vida (life-ground) teorizadospor McMurtry provocados por la mutación de las secuencias monetarias en laacumulación mundial, hacen aún más imperativo ese "doblemovimiento". Finalmente, el presente artículo busca ubicar los marcosestructurales y los requerimientos del "doble movimiento" en el centrode la economía política crítica y ecléctica, al margende su objeto último de investigación.

Notas al pie

1. Véanselas reseñas sobre estos "marcos" de toma de decisión y análisisen Andrew Cooper, Canadian Foreign Policy. Old Habits and New Directions,Prentice-Hall, Toronto, 1997; "imágenes", en Kim Richard Nossal,The Politics of Canadian Foreign Policy, 3a. ed., Prentice-Hall, Toronto,1997, pp. 52-66, y Mark Neufeld y Sandra Whitworth, "Imag(in)ing Canadian ForeignPolicy", en W. Clement (ed.), Understanding Canada. Building on the New CanadianPolitical Economy, McGill-Queen's University Press, Montreal, 1997, o como fuentes"sistémicas" y "externas" sobre el multilateralismo enTom Keating, Canada and World Order. The Multilateralist Tradition in CanadianForeign Policy, McClelland and Stewart, Toronto, 1993, pp. 16-20. Regresar a nota 1

2. Para revisarlas articulaciones contemporáneas sobre el protagonismo (wholism) epistemológicoen la economía política internacional, véanse Susan Strange,States and Markets, Pinter, Londres, 1994; Bjorn Hettne, "Introduction:the International Political Economy of Transformation", en B. Hettne (ed.),International Political Economy: Understanding Global Disorder, Fernwood Books,Halifax, 1995; Robert Cox, "Political Economy and World Order: Problems of Powerand Knowledge at the Turn of the Millennium", en R. Stubbs y G. Underhill (eds.),Political Economy and the Changing Global Order, 2a. ed., Oxford UniversityPress, 2000; Eric Helleiner, "Braudelian Reflections on Economic Globalisation:the Historian as Pioneer", en S. Gill y J.H. Mittelman (eds.), Innovationand Transformation in International Studies, Cambridge University Press, Cambridge,1997, y Stephen Gill, "Knowledge, Politics and Neoliberal Political Economy",en R. Stubbs y G. Underhill (eds.), op. cit. Regresar a nota 2

3. Para una discusiónsobre la tradición realista en la literatura de las relaciones internacionalesvéase Robert Keohane, Neorealism and its Critics, Columbia UniversityPress, Nueva York, 1986. Regresara nota 3

4. La mayoríade los estudios conocidos sobre la política exterior canadiense son muchomás distintivos que lo que se expresa en estas líneas. Otros autoreshan intentado una "deconstrucción" de lo político paraexplorar los entendidos de la política exterior canadiense desde el puntode vista del análisis del discurso de la economía política crítica.Regresara nota 4

5. John McMurtry,The Cancer Stage of Capitalism, Pluto, Londres, 1999; Unequal Freedoms.The Global Market as an Ethical System, Garamond, Toronto, 1998, y Karl Polanyi,The Great Transformation: Political and Economic Origins of Our Time, BeaconPress, Boston, 1957. Regresara nota 5

6. Kim RichardNossal, op. cit., p. XIII. Regresara nota 6

7. Ibid.,p. XIV. Regresara nota 7

8. Michael Hawes,Principal Power, Middle Power, or Satellite? Competing Perspectives in the Studyof Canadian Foreign Policy, Centre for International and Strategic Studies, 1984.Regresara nota 8

9. David Dewitty John J. Kirton, Canada as a Principal Power: A Study in Foreign Policy and InternationalRelations, John Wiley and Sons, Toronto, 1983. Regresar a nota 9

10. Gardon Laxer,"Foreign Ownership and Myths about Canadian Development", Canadian Reviewof Sociology and Anthropology, vol. 22, núm. 3, agosto de 1985, pp. 311-345,y Kenneth McNaught, "From Colony to Satellite", en S. Clarkson (ed.), AnIndependent Foreign Policy for Canada?, McClelland and Stewart, Toronto, 1968.Regresara nota 10

11. Mark Neufeld,"Hegemony and Foreign Policy Analysis: The Case of Canada as Middle Power",Studies in Political Economy, núm. 48, otoño de 1995, pp. 7-29.Regresara nota 11

12. Andrew Cooper,op. cit., Kim Richard Nossal, op. cit.; Mark Neufeld y Sandra Whitworth,op. cit., y Tom Keating, op. cit. Regresar a nota 12

13. Andrew Cooper,op. cit., p. 23. Regresara nota 13

14. Andrew Cooperexamina esta problemática en su estudio sobre la interacción del Estado-sociedadcomo una génesis de las políticas. Ibid. Regresar a nota 14

15. Cranford Pratt,"Dominant Class Theory and Canadian Foreign Policy: the Case of the Counter-Consensus",International Journal, núm. 39, invierno de 1983-1984, pp. 109-135;James Rochlin, Discovering the Americas. The Evolution of Canadian Foreign PolicyToward Latin America, University of British Columbia Press, Vancouver, 1994;Mark Neufeld, op. cit.; Leo Panitch, "Globalization and the State",Socialist Register 1994, Merlin Press, Londres, 1994; Werner Bonefeld, "Globalizationand the State: A Note on Joachim Hirsch", Studies in Political Economy,núm. 58, primavera de 1999, pp. 161-175, y Manfred Bonefeld, "Is a StrongNational Economy a Utopian Goal at the End of the Twentieth Century?", en R.Boyer y D. Drache (eds.), States Against Markets, Routledge, Nueva York, 1996.Regresara nota 15

16. Don Muntony John Kirton (eds.), Canadian Foreign Policy. Selected Cases, Prentice-Hall,Toronto, 1992. Regresara nota 16

17. En este sentido,en diversos estudios sobre la política exterior canadiense desde la perspectivade la economía política, se reconocen las contribuciones y la influenciade Robert Cox, particularmente su libro Power, Production and World Order: SocialForces in the Making of World History, 1987. Regresar a nota 17

18. K.R. Nossal,op. cit.; T. Keating, op. cit., y J. Rochlin, op. cit., proporcionanun examen de estas fuentes "internas" en el comportamiento de la políticaexterior canadiense. Regresara nota 18

19. Don Muntony John Kirton, op. cit. Regresara nota 19

20. Cranfod Pratt,op. cit. Regresara nota 20

21. Andrew Cooper,op. cit., p. 24. Regresara nota 21

22. Ibid.Regresara nota 22

23. Ibid.,p. 25. Regresara nota 23

24. Heather JonMaroney y Meg Luxton, "Gender at Work: Canadian Feminist Political Economy Since1988", en W. Clement (ed.), op. cit. Regresar a nota 24

25. Frances Abele,"Understanding What Happened Here: The Political Economy of Indigenous Peoples",en Wallace Clement (ed.), op.cit., y Olive Dickason, Canada's First Nations:A History of Founding Peoples from Earliest Times, McClelland and Stewart, Toronto,1992. Regresara nota 25

26. Janine Brodie,"The New Political Economy of Regions", en W. Clement (ed.), op. cit.Regresara nota 26

27. Robert Cox,"A Perspective on Globalization", en J.H. Mittelman (ed.), Globalization:Critical Reflections, Lynne Rienner Boulder, 1996, y Marianne Marchand, "GenderedRepresentations of the 'Global': Reading/Writing Globalization", en R. Stubbsy G. Underhill (eds.), op. cit. Regresara nota 27

28. Laurie Adkin,"New Social Movements", en Janine Brodie (ed.), Critical Concepts: AnIntroduction to Politics, Prentice-Hall, Toronto, 1999. Regresar a nota 28

29. Eric Helleiner,"New Voices in the Globalization Debate: Green Perspectives on the World Economy",en R. Stubbs y G. Underhill (eds.), op. cit. Regresar a nota 29

30. Jane Jenson,R. Mahon y F. Bienefeld (eds.), Production, Space, Identity: Political EconomyFaces the 21st Century, Canadian Scholars' Press, Toronto, 1993. Regresar a nota 30

31. Denis Stairs,"The Political Culture of Canadian Foreign Policy", Canadian Journalof Political Science, núm. 15, diciembre de 1982, pp. 667-690; MaureenAppel Molot, "Where Do We, Should We or Can We Sit? A Review of Canadian ForeignPolicy Literature", International Journal of Canadian Studies, núms.1-2, primavera-verano de 1990, pp. 77-96, y Stephen Clarkson (ed.), An IndependentForeign Policy for Canada?, McClelland and Stewart, Toronto, 1968. Regresar a nota 31

32. John Holmes,The Better Part of Valour: Essays on Canadian Diplomacy, McClelland and Stewart,Toronto, 1970; Kari Levitt, Silent Surrender: The Multinational Corporation inCanada, Macmillan, Toronto, 1970, y Gordon Laxer, Open for Business: The Rootsof Foreign Ownership in Canada, University of Toronto Press, Toronto, 1989. Regresar a nota 32

33. Benedict Anderson,Imagined Communities: Reflections on the Origin and Spread of Nationalism,Verso, Londres, 1991, y Christina Gabriel, "Citizens and Citizenship",en J. Brodie (ed.), Critical Concepts. An Introduction to Politics, Prentice-Hall,Toronto, 1999. Regresara nota 33

34. Charles Taylor,Reconciling the Solitudes: Essays on Canadian Federalism and Nationalism,McGill-Queen's University Press, Montreal, 1993. Regresar a nota 34

35. Philip Cerny,The Changing Architecture of Politics Structure, Agency and the Future of theState, Sage, Londres, 1990, y Susan Strange, "The Problem or the Solution?Capitalism and the State System", en S. Gill and J.H. Mittelman (eds.), op.cit. Regresara nota 35

36. Bjorn Hettne,op. cit. Regresara nota 36

37. Stephen Gill(ed.), Gramsci, Historical Materialism and International Relations, CambridgeUniversity Press, 1993. Regresara nota 37

38. Antonio Gramsci,Selections from the Prison Notebooks, traducido y editado por Q. Hoare y G.Nowell Smith, International Publishers, Nueva York, 1971; Fernand Braudel, TheMediterranean and the Mediterranean World in the Age of Philip II, Fontana/Collins,Londres, 1978; "History and the Social Sciences: the longue durée",en On History, University of Chicago Press, Chicago, 1980, y Karl Polanyi,op. cit. Regresara nota 38

39. Richard Stubbsy Geoffrey Underhill (eds.), op. cit. Regresar a nota 39

40. Immanuel Wallerstein,The Modern World System: Capitalist Agriculture and the Origins of the EuropeanWorld-Economy in the 16th Century, Academic Press, Nueva York, 1974. Regresar a nota 40

41. Robert Cox,"Political Economy...", op. cit., p. 26. Regresar a nota 41

42. Stephen Gill,"Transformation and Innovation in the Study of World Order", en S. Gilly J.H. Mittelman (eds.), Innovation and Transformation in International Studies,Cambridge University Press, Cambridge, 1997, p. 5. Regresar a nota 42

43. Samir Amin,Spectres of Capitalism. A Critique of Current Intellectual Fashions, MonthlyReview Press, Nueva York, 1998, pp. 13-15. Regresar a nota 43

44. Robert Jessop,"Regulation Theories in Retrospect and Prospect", Economy and Society,vol. 19, núm. 2, mayo de 1990, pp. 153-216. Regresar a nota 44

45. Fred Judson,"Political Regimes", en J. Brodie (ed.), Critical Concepts: An Introductionto Politics, Prentice-Hall, Toronto, 1999, p. 63. Regresar a nota 45

46. Paul Haslam,"Globalization and Effective Sovereignty: A Theoretical Approach to the Statein International Political Economy", Studies in Political Economy, núm.58, primavera de 1999, pp. 41-68; Joachim Hirsch, "Globalization of Capital,Nation-States and Democracy", Studies in Political Economy, núm.54, otoño de 1999, pp. 39-58, y Manfred Bonefeld, op. cit. Regresar a nota 46

47. Philip Cerny,"Political Globalization and the Competition State", en R. Stubbs y G.Underhill (eds.), op. cit. Regresara nota 47

48. Samir Amin,Capitalism in the Age of Globalization, Zed Press, Londres, 1997, pp. 11-14.Regresara nota 48

49. Michel Chossudovsky,The Globalization of Poverty, Third World Network, Penang, 1997, p. 39. Regresar a nota 49

50. Samir Amin,Capitalism in the Age..., op. cit., p. 28. Regresar a nota 50

51. Samir Amin,Spectres of Capitalism, op. cit., p. 24. Cursivas de F.J. Regresar a nota 51

52. Samir Amin,Capitalism in the Age, op. cit., p. 5. Regresar a nota 52

53. A pesar dehaberse adaptado de Amin, estos cinco "monopolios" aparecen en un buennúmero de fuentes. Regresara nota 53

54. Samir Amin,Capitalism in the Age..., op. cit., p. 5. Regresar a nota 54

55. Teorizacionesfundamentales al respecto pueden encontrarse en diversos escritores pertenecientesa la economía política internacional crítica. Las caracterizacionesen torno al fordismo y su crisis pueden revisarse con claridad en Ankie Hoogvelt,Globalization and the Postcolonial World. The New Political Economy of Development,Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1997. Regresar a nota 55

56. Daniel Yerginy Joseph Stanislaw, The Commanding Heights: The Battle Between Government andthe Marketplace That Is Remaking the Modern World, Simon and Schuster, NuevaYork, 1998. Regresara nota 56

57. John McMurtry,The Cancer Stage..., op. cit. Regresara nota 57

58. Claire TurenneSjolander, "International Trade as Foreign Policy: 'Anything for a Buck'",en G. Swimmer (ed.), How Ottawa Spends 1997-98. Seeing Red: A Liberal Report Card,Carleton University Press, Ottawa, 1999. Regresar a nota 58

59. Laura MacDonald,"Going Global: The Politics of Canada's Foreign Economic Relations", enW. Clement (ed.), Understanding Canada: Building on the New Canadian PoliticalEconomy, McGill-Queen's University Press, Montreal, 1997. Regresar a nota 59

60. KonstantinosTsoukalas, "Globalisation and 'The Executive Committee': Reflections on theContemporary Capitalist State", en L. Panitch y C. Leys (eds.), Global Capitalismversus Democracy. Socialist Register 1999, Merlin Press, Londres, 1999.Regresara nota 60

61. Greg Alboy Jane Jenson, "Remapping Canada: The State in the Era of Globalization",en Wallace Clement (ed.), op. cit., p. 215. Regresar a nota 61

62. Consúltesela perspectiva de James Rochlin, op. cit., sobre el período de la terceraopción, así como la visión de J.L. Granatstein y Robert Bothwell,Pirouette: Pierre Trudeau and Canadian Foreign Policy, University of TorontoPress, Toronto, 1990. Esto fue articulado de manera oficial por el secretario deEstado Mitchell Sharp en su trabajo "Canada-US Relations: Options for the Future",International Perspectives, otoño de 1972. Regresar a nota 62

63. Greg Alboy Jane Jenson, op. cit., p. 57. Regresara nota 63

64. Ibid.,p. 231. Regresara nota 64

65. Idem.Regresara nota 65

66. Colin Leys,"The Public Sphere and the Media: Market Supremacy versus Democracy", enL. Panitch y C. Leys (eds.), op. cit., p. 231. Regresar a nota 66

67. Greg Alboy Jane Jenson, op. cit., p. 233. Regresar a nota 67

68. KonstaintinosTsoukalas, op. cit., p. 68. Regresara nota 68

69. EL términosobre "gobernabilidad" se utiliza en el sentido expuesto en Fred Judson,op. cit. Regresara nota 69

70. Kim RichardNossal, op. cit., p. 7. Regresara nota 70

71. Ibid.,p. 14. Regresara nota 71

72. Robert Cox,"Critical Political Economy", en B. Hettne (ed.), International PoliticalEconomy. Understanding Global Disorder, Zed Books, Londres, 1995, p. 31. Regresar a nota 72

73. Bjorn Hettne,op. cit., p. 11. Regresara nota 73

74. John McMurtry,op. cit., p. 365, explica y desarrolla este concepto en sus trabajos másrecientes. Regresara nota 74

75. Ibid. Regresar a nota 75



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